El Top 30 Corrugado nos permite concluir que la capacidad productiva del sector corrugador es buena y que las inversiones realizadas le permitirán crecer y fortalecerse. Los próximos años serán claves para recuperar lo perdido con la crisis.
Las crecientes fluctuaciones en el precio de las fibras, tanto vírgenes como recicladas, así como otros insumos básicos para el proceso productivo hacen que la industria de corrugado en América Latina se encuentre vulnerable en términos de rentabilidad del negocio.
Es decir, no existe el riesgo de que haya un desabastecimiento de cartones o materiales para fabricarlos, pues la producción de pulpa y papel y el proceso de reciclaje se mantienen con una tendencia al crecimiento en la región, pero sí existen importantes variaciones en los costos fijos que impactan directamente el bolsillo del empresario.
Ante este panorama, y conociendo que la competencia cada vez es más grande, producto de las continuas inversiones en maquinaria y nuevas tecnologías que gran parte de las empresas del sector están haciendo, la mejor salida es optar hacia la continua innovación otorgando mayor valor agregado a los productos y desarrollando productos a la medida pues, como se puede ver en nuestro Top 30 Corrugado, la mayoría de las empresas dedicadas a la fabricación y conversión de cartones sólo trabaja con su mercado local.
Innovación + inversión
Esta es la clave para lograr que cualquier compañía tenga éxito en este mercado porque, contrario a lo que todo el mundo piensa, en esta industria no todo está inventado. A través de la innovación podrá tenerse siempre un diseño más funcional, un empaque más estético, un sistema de producción que consuma menos recursos energéticos, entre otros.

Si miramos en la práctica, son muy pocas las empresas que tienen centros o departamentos dedicados al desarrollo de nuevos productos y a la experimentación con materiales. Es probable que estas divisiones generen un gasto dentro de la compañía, pero si son correctamente administrada serán ela herramienta perfecta para destacarse por encima de los competidores directos y lograr un sello personal que otorgue prestigio a la empresa.
Si hablamos de las tecnologías que se están implementando en América Latina, se puede ver que la tendencia se inclina hacia la automatización de algunos procesos y el trabajo en acciones de valor agregado. En la opinión de Hugo Pastinante, ex presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Cartón Corrugado, Cafcco, la combinación de cartón corrugado con otros materiales que permiten impresiones de mayor calidad son el aspecto saliente.
“También la combinación de cartón corrugado con otros elementos que permiten la conformación de nuevos envases y embalajes, por ejemplo el bag in box. Por ello se están incorporando nuevos equipos y sistemas de impresión e importantes cambios en el proceso productivo de acuerdo con el tipo de envases que se produce; estamos viendo, especialmente en las pymes de nuestro sector, una adaptación de sus procesos y maquinarias conforme al requerimiento del nicho de mercado al que atienden”, aseguró el directivo.

Factores externos

No es un secreto que esta industria es especialmente sensible a los fenómenos económicos y de mercado que puedan presentarse en la región. No existe una autonomía en la producción porque sencillamente nadie compra cajas para almacenarlas. Es decir, nuestra producción depende de la producción de otros sectores: entre mayor actividad comercial haya en el país, mayores serán los empaques que se requerirán para los productos y, en consecuencia, nuestra producción crecerá.
Estamos entonces en una situación de dependencia directa frente otros sectores productivos tales como el de frutas, alimentos, bebidas, calzado, etc. Esto nos pone en ventaja cuando alguno de ellos presenta crecimientos sostenidos, pues nuestra actividad tiene un consecuente aumento; pero también nos deja expuestos en casos de crisis como la que ya vivimos.
Entonces tenemos una situación en la que nos afecta cualquier fenómeno económico o político que influya en las economías locales. Por eso resulta cierta la afirmación hecha por Hugo Pastinante, cuando se refería al crecimiento que el sector tendrá en su país durante este año: “Si tomamos como cierto que por cada 1% de crecimiento del PBI la industria corrugadora crece 1,1% y, utilizando como base las estimaciones de la CEPAL que sugiere que el PBI argentino crecerá un 6,8% en 2010, consideramos que el crecimiento para la industria corrugadora para este año se aproximará a un 7 – 8%. sin embargo, a juzgar por el desenvolvimiento del primer semestre, no descarto que podamos superar ese porcentaje en nuestro sector”
La situación se repite en todo el continente, donde ya se ve una importante reactivación del mercado y se han encontrado salidas para las crisis más importantes que han resultado hasta ahora: se reinició la producción luego del terremoto en Chile, se han abierto mercados alternativos para los empresarios colombianos que exportaban a Venezuela, se ha superado la crisis agraria en Argentina y se han tomado medidas para incentivar el crecimiento económico de México, la nación más afectada por la crisis.
Respecto al precio de la energía, que es el costo que más impacta las ganancias de los empresarios, las salidas son pocas pero efectivas. El alza en el precio de la electricidad es cada vez mayor por cuenta de fenómenos climáticos que disminuyen el nivel de aguas en las hidroeléctricas, y las fuentes de generación limpias como la eólica o solar aún no son usadas masivamente en América Latina.
Sin embargo la reutilización puede ser una herramienta eficaz para los proveedores que buscan aliviar los costos. El uso de vapores de caldera para calentar las aguas, la utilización de las aguas sobrantes de proceso para el riego o los sistemas sanitarios de la compañía, y la incorporación de paneles solares para ayudar con la calefacción en la planta son algunos ejemplos exitosos que se han registrado hasta hoy.

A dinamizar el mercado

Si hacemos una retrospectiva, veremos que el 2009 fue un año de grandes retos para el sector por los consabidos problemas económicos. Hoy se ha planteado la posibilidad de una recaída en las economías, especialmente en la estadounidense, en lo que se conocería como efecto W (alza, caída, alza, caída, normalización).
Esta teoría aún no tiene gran acogida entre los analistas económicos y los empresarios del sector de corrugado, pues las estadísticas en América Latina demuestran que vamos camino a la recuperación. El presidente de Cafcco apoya esta teoría.
“Si recordamos la entrevista que me realizara este medio en diciembre de 2008, en la cual me consultaron sobre mi opinión acerca de las perspectiva del mercado del corrugado para los próximos años, mi respuesta fue: ‘Considero que el 2009 va a ser un año difícil para el corrugado, ya que es muy dependiente de una demanda, que tanto a nivel nacional como internacional esta cayendo por la mencionada crisis que se inició en los países desarrollados y está comenzando a impactar en nuestros mercados. Sin embargo, siendo nuestros productos destinados principalmente al de los agroalimentos, es posible que por su baja elasticidad de demanda, veamos sobre fin de 2009 una recuperación’. Eso fue exactamente lo que aconteció, el balance del sector corrugado en 2009 fue negativo ya que la producción comenzó a caer fuertemente (aproximadamente -15%) en el primer semestre de ese año, recuperándose luego en el último cuatrimestre, lo que hizo que el año terminara con una caída de 9% aproximadamente”.
Pastinante agrega que esta baja se debió a varias cuestiones como la crisis del campo, el impacto de la crisis financiera internacional y, particularmente en su país, la sequía mas importante de los últimos 50 años, que afecto gravemente la producción de granos y frutas.
Para lo que resta del 2010 se espera una estabilización de los precios, así como un aumento en la producción agraria en distintos países de la región. Todo ello servirá para que la industria continúe creciendo y los empresarios reinviertan en nuevas tecnologías que permitan modernizar la industria y hacerla más competitiva frente a otros empaques y envases como el plástico, contra el que compite fuertemente.

por Vanesa Restrepo

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