Invertir en tecnología debe generar resultados tangibles como un incremento de la productividad, la calidad y una estabilidad en el proceso de producción.
Por Gustavo Torres*
En este artículo, sería interesante repasar el historial de esta industria, la situación tecnológica actual y las posibilidades que el futuro nos ofrece.
No es una novedad para muchos que la automatización en la industria del cartón corrugado parece llegar mucho más tard
De que al resto de las industrias que poseen procesos industriales. Si nos comparamos con nuestra hermana industria del papel tanto en fabricación como en conversión, por ejemplo, nos llevan una ventaja de al menos 10 años en el desarrollo de procesos automatizados. Mucho más «retardados» nos encontramos si nos comparamos con las industrias más productivas del planeta como son la industria farmacéutica o la automotriz.
Los motivos para dicho retraso en el desarrollo parecen tener raíces en la forma desorganizada en que se ha fundado y desarrollado nuestra industria del cartón ondulado.
Hablemos de Historia
Las primeras apariciones del cartón ondulado, como hoy lo conocemos, datan de mediados del 1870 con nombres como Albert Jones, Oliver Long mencionados como los precursores al inicio de esa década, y un tal Thompson con su colega Norris, desarrollando la plancha de cartón corrugado con dos liners y una sección intermedia de ondas de papel.
Las primeras máquinas de corrugar no se diferencian demasiado en sus métodos a los utilizados en nuestros días. Ahora podemos trabajar más velozmente, en su mayoría gracias a los avances realizados en los almidones mas no en la maquinaria.
Incluso el corrugador más moderno no es capaz de garantizarnos una velocidad y calidad de producción estable… ¡Después de 150 años!
El problema es sencillo de diagnosticar y bastante fácil de resolver.
El meollo está en el hecho de que «el proceso» de corrugar no está bajo control en la mayoría o ninguno de sus parámetros. Aún hoy dependemos en gran medida de la «inspiración» y el «arte» de nuestros operadores, lo que es inaceptable desde el punto de vista industrial, si se quiere sobrevivir en un medio cada vez más competitivo. Uno de los llamados «buenos días» de producción puede brindarnos hasta un 25% por encima de la producción promedio, ni hablemos del daño que nos produce si tenemos un día de los «malos».
Este punto es el que no ha evolucionado con el tiempo, lo artesanal de esta industria es lo que la mantiene retrasada en términos de productividad, calidad estable y lo más importante la impredictibilidad de los resultados del negocio. Hoy es muy difícil proyectar resultados para un ciclo productivo y tener cierto grado de certeza.
Esto era aceptable cuando con cierta fluctuación de los resultados las ganancias todavía nos mantenían «sobre la línea de flotación», pero cada vez más nos encontramos con márgenes de ventas tan pequeños que esta fluctuación impredecible ya no es aceptable.
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